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Un debate en Uruguay y la certeza de un especialista: la marihuana no es puerta de entrada a otras drogas

Todo comenzó cuando Daniel Radío, secretario de la Junta Nacional de Drogas (JND) de la República Oriental del Uruguay, había dicho en una nota televisiva que el cannabis no era una puerta de entrada a otras drogas y que, por tanto, había que dejar de decirlo.

Críticas

Pese a formar parte del Partido Independiente, que integra la coalición de gobierno, los dichos de Radío provocaron, además de críticas en varios medios y redes, que el diputado nacionalista Álvaro Dastugue y las diputadas Nibia Reisch (Partido Colorado) y Nazmi Camargo (Cabildo Abierto), integrantes de la Comisión de Adicciones de la cámara baja, le pidieran una reunión al secretario de presidencia y presidente de la Junta Nacional de Drogas, Rodrigo Ferrés.

“No es la primera vez” que integrantes de la Comisión de Adicciones de la Cámara de Representantes están “en desacuerdo con algunas declaraciones y afirmaciones” de Radío, señaló Dastugue, quien agregó que “Radío, al expresar algunas opiniones personales en calidad de secretario general de la JND, hace afirmaciones y declaraciones irresponsables”.

Entre otras cosas, Radío afirmó en la nota dada en Canal 10, que los consumidores de marihuana que luego terminan consumiendo pasta base eran la “ínfima minoría”, por lo que había que dejar de decir que la marihuana es una puerta de entrada a otras drogas, argumento usado por quienes se oponen a la regulación del mercado cannábico vigente en nuestro país.

Dastugue, que vive en un hogar de Beraca, contó que como trabaja con personas con consumo problemático de drogas, conversa todos los días con ellas. “Tengo en la práctica, en el boca a boca, la experiencia de preguntar cómo fue que ingresaron al consumo de pasta base, cómo ingresaron a la marihuana; el camino lo tengo, y la práctica y la experiencia es de todos los días”.

En varios medios y redes distintos integrantes de la coalición de gobierno criticaron también a Radío. Por ejemplo, el nacionalista Carlos Iafigliola posteó en la red X que, si Radío dejara la comodidad de la Torre Ejecutiva, en los barrios daría “con madres y familias destruidas por las drogas” y encontraría “miles de testimonios” de que “todo empezó por fumar un porrito de marihuana”.

La voz de un especialista

La pregunta entonces quedó en el aire: ¿tenía fundamentos Radío para afirmar que la marihuana no es una puerta de entrada a otras drogas más dañinas (en nuestro país se apunta al posterior consumo de pasta base), o sus declaraciones fueron, como dijo Dastugue, “opiniones personales” e “irresponsables”? Abordar esa interrogante en una nota se catalizó por la inquietud de un investigador con el que ya hemos hablado en reiteradas ocasiones en esta sección.

Paul Ruiz, docente de la Universidad de la República y vicepresidente de la Sociedad Latinoamericana de Investigación Biomédica sobre Alcoholismo, se puso en contacto con nosotros. “Al ver las críticas hacia Radío lo que pensé fue que aclarar esto no era tan difícil. Alcanzaba con hacer una revisión bibliográfica, algo que es relativamente sencillo de realizar porque tenemos todas las herramientas disponibles para hacerlo gracias al acceso gratuito a bases de datos de publicaciones a través del portal Timbó de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación” dijo.

Combatiendo errores

Recurrir al conocimiento científico para enriquecer una discusión sobre determinado tópico es una actitud saludable. Pero para Paul es aún más necesario cuando en la discusión se cometen algunos errores metodológicos. “En varias de las críticas que se le hicieron a Radío se comete el error metodológico de tratar de sacar conclusiones en función de tu universo. Se trata de un error en la ciencia, y del pensar en general, que todos estamos tentados a cometer en algún momento”, señala.

“Por ejemplo, Dastugue decía que todos los días habla con chicos en una chacra de Beraca. El universo en el que basa lo que dice entonces es un universo de chicos que están internados por algún tipo de problema de adicción. Y acá el debate no es ese sino el de si la marihuana es una puerta de entrada a otras drogas”, explica Paul.

“La teoría de la puerta de entrada determina cuál es la probabilidad de que un individuo, al azar, es decir cualquiera, cuando consuma marihuana termine consumiendo otra droga de mayor adictividad”, precisa entonces. “Desayunar con un grupo de chicos que están en una chacra por problemas de adicción no es el universo completo, sino un grupo selecto de personas que están ahí por un tema. El senador [de Cabildo Abierto Guillermo]Domenech plantea lo mismo, que todos conocemos tal o cual caso, que una cosa lleva a la otra, o Iafligliola, que dice que a Daniel Radío le falta calle porque todos conocemos chicos que fuman pasta base y antes fumaban marihuana. Pero eso está muy mal pensado, están sacando una regla general con un universo acotado, que es el de su experiencia personal”, razona Paul.

Pero ese no es el único error cometido al razonar sobre el tema. “Si vos trabajás con adictos y les preguntás si fumaban marihuana, seguro la mayoría fumó marihuana en algún momento. ¿Pero puedo decir que porque alguien que hoy fuma pasta base o toma cocaína, y en algún momento fumó marihuana, fue la marihuana lo que lo llevó a ese consumo actual? No, no lo puedo decir bajo ningún punto de vista”, sostiene Paul.

El error común de confundir correlación -dos fenómenos que se dan juntos- con causalidad -que uno es la causa del otro- se ve aún más agravado, si es posible, al hablar de drogas (y también en otros fenómenos con factores socioeconómicos).

“Cuando vos indagás en qué hacían antes de su consumo problemático actual con su droga actual, va a aparecer un montón de factores que usualmente no se consideran al hacer esta relación marihuana-pasta base o lo que fuera”, explica Paul. “Si vos hablás con los pibes, te van a decir que están segregados de la sociedad, que tienen amigos que se vinculan con el consumo de sustancias, que no terminaron el liceo, que tuvieron dificultades familiares o económicas en su infancia, etcétera. Y que además de marihuana, antes deben haber tomado alcohol o deben haber fumado tabaco. ¿Cómo podemos entonces, al final del camino, decir que la marihuana fue la puerta de entrada a la droga que consume problemáticamente en el presente? Eso no se puede decir, porque la marihuana está como factor en una larga lista de otros factores”, desgrana el investigador especializado en consumo de drogas.

Para evitar estos errores es que se hacen trabajos científicos con regresiones que intentan medir el peso de cada variable sobre los resultados y entender otros factores que pueden estar incidiendo en dos variables determinadas, en este caso, el consumo previo de marihuana y el posterior consumo de otras drogas más dañinas como la pasta base, la cocaína o la ketamina, en otros países en mayor medida, heroína, opioides y demás.

Qué dice la ciencia

Paul recurrió entonces al portal Timbó-Foco de la ANII y realizó una ecuación de búsqueda en las bases de datos de trabajos académicos. “La ecuación de búsqueda son las palabras que uno utilizá para hacer una búsqueda bibliográfica. Allí se ponen las palabras de interés y los operadores booleanos, que permiten combinar términos mediante operadores lógicos como “Y/AND”, “O/OR” o “NO/NOT” y te van depurando los resultados”, señaló Paul.

De esta manera colocó los términos “marijuana”, “AND”, “gateway”, “AND” y “drugs”, es decir “marihuana + puerta de entrada + drogas” en inglés, ya que ese es el idioma que predomina en las colecciones científicas, y buscó resultados que tuvieran esos términos en el título. Obtuvo 24 publicaciones. “Puede haber más artículos que tengan esas palabras en algún lugar del texto, pero para hacerlo más rápido me centré en los que las tuvieran en el título”, acota. Luego leyó los resúmenes en algunos casos, y los artículos completos en otros, para hacerse una idea de qué decía la bibliografía científica al respecto de la marihuana como puerta de entrada a otras drogas.

“De los 24 trabajos había solamente un par que decían explícitamente que la teoría de la puerta de entrada de la marihuana a otras drogas tenía fundamentos científicos. Esos trabajos son de la década de 1990. Ya desde el 2000 en adelante, los artículos sostienen que no podés aseverar que la marihuana es la puerta de entrada a otras drogas”, resumió en líneas generales.

Paul tiró un par de títulos de estos trabajos. “¿Es la marihuana realmente una droga puerta de entrada? Una prueba representativa a nivel nacional de la hipótesis de la puerta de entrada a la marihuana utilizando un diseño de emparejamiento de puntuación de propensión”, traduce mientras habla conmigo.

“En este trabajo analizaron una muestra de miles y miles de norteamericanos usando muestras nacionales longitudinales entre 1994 y 2002. Allí reportan que los resultados de su estudio ‘indican que no se puede decir que la marihuana es una puerta de entrada a drogas ilícitas’. Como este trabajo hay otros”, explicó.

“Otro título ya deja claro el tema: La evidencia no está a favor de la marihuana como la puerta de entrada como principal factor para consumir otras drogas. Es un artículo publicado en Addiction, que es una de las revistas más grandes sobre adicciones del mundo”, reseñó luego.

“Hay otro artículo que es una carta a los editores de una publicación en la que la autora hace un montón de análisis. Sobre la hipótesis de la marihuana como puerta de entrada sostiene que tiene un montón de críticas y dice que ‘muchos dicen que es una teoría que tiende a simplificar’, y en eso tiene toda la razón del mundo. Porque si vos hacés la relación fuma marihuana-consume otras drogas, en el medio hay un montón de otras cosas como veíamos antes. Qué piensa, qué siente, dónde se crio, cuánto acceso tuvo esa persona a las drogas. Todo eso no lo estás considerando si ves solamente el consumo de marihuana y el posterior consumo de otras drogas. La autora plantea entonces que la discusión es multifactorial, que hay muchas causas, por ejemplo el trauma, la genética familiar, las otras comorbilidades psiquiátricas o los factores ambientales de riesgo, dentro de los que están la exposición a las drogas y las redes sociales. Es un trabajo que muestra que con la teoría de la puerta de entrada te estás quedando con una simplificación que no te permite conocer un montón de hechos que sí pueden explicar cómo se vincula la marihuana con otras drogas”, explicó.

También evidencia en español

Pero Paul no se quedó solo con esta búsqueda en las bases de literatura científica en inglés. También buscó en textos en nuestro idioma, y para eso recurrió a Scielo, una base latinoamericana de revistas y publicaciones indexadas. Puso una vez más las mismas tres palabras: marihuana + puerta de entrada + drogas. Los resultados arrojaron dos artículos: Progresión y escalonamiento de consumo de drogas. Evidencia para Argentina y Puerta de entrada al consumo de sustancias ilegales en Colombia: infracciones a la norma de inicio. “A pesar de que son sólo dos, es muy interesante lo que plantean”, adelantó.

“El trabajo de Argentina tiene una frase que quiero destacar. ‘Los resultados obtenidos van en la línea del escalonamiento’”, citó y aclaró que tal teoría es diferente a la de la puerta de entrada. “El escalonamiento asume, o puede implicar como en este caso, que se va de drogas lícitas a las ilícitas. Y eso es parte del debate que se está dando en nuestro país respecto a las declaraciones de Daniel”, dijo para retomar lo que reporta el trabajo. “’Los resultados obtenidos van en línea con la teoría de escalonamiento, el consumo de drogas legales y su inicio más temprano tienen una relación positiva con la probabilidad de consumir marihuana, y el consumo de esta última también se relaciona directamente con la probabilidad de consumir otras drogas ilícitas’”, leyó.

“Este paper me parece interesante porque mete en el juego la idea de que capaz la puerta de entrada a otras drogas es lo que es legal. ¿Entonces qué es lo que vamos a discutir? ¿Vamos a hacer ilegal la marihuana y volver al prohibicionismo, o vamos a prohibir el alcohol y el tabaco, que tienen mucha más potencia para predecir el consumo de otras drogas ilegales?”, desafió.

Paul siguió citando partes de ese trabajo, ahora de los párrafos de las conclusiones. “’Los resultados obtenidos sugieren que el consumo de drogas legales se relaciona positivamente con la probabilidad de consumir cannabis; además, esta probabilidad se relaciona inversamente con la edad de inicio de consumo de alcohol y tabaco’”, lee Paul, que alerta que de esto ya hablamos cuando hicimos la nota sobre consumo de alcohol de los jóvenes. “Lo que vimos acá en Uruguay es que cuando los chicos empezaron a tomar alcohol antes de los 15 años, todos los indicadores eran peores en la adultez”.

“Por otro lado hay trabajos que muestran cómo los early drinkers, o sea los consumidores tempranos de alcohol, consumen más marihuana que los consumidores tardíos de alcohol. Es decir, hay un cruce de drogas dado por la edad de inicio. Eso evidencia, una vez más, que el problema no es la marihuana como puerta de entrada, sino que hay otros factores mucho más importantes, como por ejemplo la edad de inicio”, apunta entonces.

“Si vos tenés una relación entre el consumidor de pasta base y la marihuana, tenés que ver todo lo que pasó en el medio. Porque lo que pasó en el medio no es que consumió marihuana, sino que capaz la empezó a consumir antes de los 13 años. Capaz que si empezaba a consumirla después de los 13, no pasaba a ese otro consumo”, ejemplifica. Los 13 años del ejemplo no son arbitrarios: “Digo 13 porque en la encuesta de marihuana que hicimos el año pasado, esa es la edad de punto de quiebre. Quienes empiezan antes de los 13 tienen más índice de adictividad, consumen más gramos de marihuana, etcétera. Entonces si vos ves una persona que es adicta y te dice que empezó a consumir marihuana y después se pasó a la pasta base, no es el efecto del consumo de marihuana lo que estás viendo, sino de que comenzó a consumir marihuana en un determinado ambiente, o que empezó a los 13 años, o que empezó porque se la daba su familia todos los días, etcétera. Son otros factores, no es la marihuana sola”, afirma.

Volvemos a las conclusiones del trabajo argentino: “A su vez, se observa una asociación positiva entre el consumo de marihuana y la probabilidad de probar cocaína y éxtasis. Como en el caso anterior, se obtiene una relación negativa entre la edad de inicio de marihuana y la probabilidad de probar estas dos sustancias”, dice el trabajo. “Ven entonces que cuanto más jóvenes prueban marihuana, más probable es que prueben otras cosas. Y entonces ya no es la marihuana, sino la edad a la que la prueban”, resalta Paul.

De vuelta al trabajo: “No obstante, cuando se incorporan en las especificaciones variables de accesibilidad y propensión, se atenúan los efectos. En algunos casos los mismos hasta podrían ser nulos y no resultar económicamente relevantes. De esto surge la discusión de si el potencial efecto de escalonamiento puede consistir en un escalonamiento en consumos ocasionales, pero no sostenidos en el tiempo, pudiendo tener implicancias sumamente importantes para las políticas de consumo de drogas”. Para Paul, estas afirmaciones cambian la discusión: “Ya no no estamos hablando de la marihuana sino de otra cosa, de la accesibilidad, de qué propensión tiene el individuo a consumir, a qué edad empezó a consumir, si consume todos los días o lo hace una vez por mes, y demás”.

Paul pasa entonces a comentar el trabajo realizado en Colombia, en el que se trabajó con 4.426 personas de la población general del país. “En esa investigación, que abordó el tema de si aquellas personas que consumen sustancias ilegales comenzaron consumiendo sustancias legales, reportan que de ese total de 4.426 participantes, 127, es decir sólo el 3,3%, iniciaron el consumo de sustancias ilegales con el uso de sustancias diferentes a alcohol o nicotina. Allí tenemos entonces que la mayoría empezó consumiendo alcohol y nicotina. Sobre la marihuana, reportan que sólo 2,3% consumió otra sustancia ilegal antes que la marihuana y que apenas 0,6% consumieron marihuana antes que alcohol o nicotina”, resumió.

“Al fijarse entonces qué sustancias consumieron antes del consumo de drogas ilícitas en un universo representativo de la población general, el trabajo reporta que la mayoría consumió alcohol y tabaco, derribando con evidencia la hipótesis de que la marihuana es la puerta de entrada al consumo de otras drogas. Si hubiera que apuntar a una puerta de entrada, aquí el alcohol parece ser más importante”, dice Paul, y se queda mirando el techo con los ojos vacíos, para rematar: “Pero andá en Uruguay a meterte con el alcohol”.

Más cualitativos

“Para ser un poco más cualitativos y no tan cuantitativos, podemos mirar la página del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas, que forma parte del Instituto Nacional de Salud, el NIH, del Ministerio de Salud Pública de Estados Unidos. Mirar lo que dicen allí es relevante, porque en Estados Unidos, si se quiere, es donde inventaron el prohibicionismo”, señaló.

“Allí tienen una publicación en la que, los mismos yanquis, en su página del Centro de Salud, te dicen que no hay suficiente evidencia para poder decir que la marihuana es la puerta de entrada a otras drogas”, apuntó.

El artículo al que se refiere es un reporte de investigación publicado en el sitio en octubre de 2023 que lleva por título ¿La marihuana es una droga de inicio?. En él puede leerse, por ejemplo, que “la mayoría de las personas que consumen marihuana no pasan a consumir otras drogas más potentes”, o que “la sensibilización cruzada”, es decir una especie de preparación del cerebro para que responda más ante otras drogas, “no es exclusiva de la marihuana”, señalando que “el alcohol y la nicotina también ceban el cerebro para que responda con mayor intensidad a otras drogas”. Sobre estos dos, en línea con lo que señalaba el artículo colombiano, sostienen que “el alcohol y la nicotina, al igual que la marihuana, generalmente se consumen antes de que la persona avance en el consumo de otras drogas más dañinas”.

Luego expuso con una claridad absoluta que “una alternativa a la hipótesis de la marihuana como droga de inicio es que las personas que son más vulnerables al consumo de drogas son simplemente más propensas a comenzar con sustancias que están disponibles con facilidad, como la marihuana, el tabaco o el alcohol, y sus interacciones sociales posteriores con otras personas que consumen drogas aumentan la posibilidad de que prueben otras sustancias”. Por tanto, dificultar el acceso a la marihuana no impedirá que haya, por ejemplo, adictos a la pasta base. No hay una puerta a cerrar, porque el problema no es una sustancia que luego conduce a las otras, sino un contexto multifactorial y complejo que lleva a las personas a consumos problemáticos.

Radío respaldado

“Entonces, al final de todo, ¿Radío estaba equivocado?”, se preguntó Paul y su respuesta fue clara: “No”. Los artículos que abordamos así lo apuntalan.

“Los que cometieron todos los errores metodológicos de sacar conclusiones con su población, de criticar a una persona que tiene formación y de considerar en un paradigma totalmente simplista de que si yo tengo un consumidor de pasta base o algo similar que me dice que antes consumía marihuana esta es lo que explica que haya pasado a otras drogas, esos sí son los que están equivocados”, sostuvo.

“Si se busca eliminar el mercado regulado de la marihuana porque se quiere bajar el número de adictos de otras sustancias pensando en que cayeron en ellas por este efecto puerta de entrada, se parte entonces de un error”, dice Paul. “Lo que vos deberías eliminar es otra cosa, probablemente la pobreza, pero no deberías sacar la marihuana porque no solucionás tu problema sacándola”, enfatizó.

“A la hora de hacer políticas, detrás de la marihuana hay muchas más cosas que se dan antes y que llevan al consumo problemático de otras sustancias, por ejemplo, las dificultades a nivel socioeconómico o las dificultades a nivel familiar”, redondeó.

Fuente: La Diaria.

 

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