Nacida en la década del 90 tras el cierre de una empresa textil, lograron reconvertir su actividad, sostener el empleo y posicionarse en nichos específicos del mercado textil artesanal, manteniendo viva una tradición productiva con identidad propia.
La Cooperativa de Trabajo y Consumo Inimbó Ltda. tiene su origen en 1992, cuando 45 trabajadores y trabajadoras de la empresa Chapotex quedaron sin empleo tras recibir los telegramas de despido. En un contexto económico adverso, decidieron reunirse para pensar una salida colectiva que les permitiera sostener su fuente laboral.
De ese grupo inicial, 15 personas comenzaron a organizarse con una idea clara: aprovechar su conocimiento técnico como hilanderos para iniciar una nueva etapa productiva. Luego de analizar distintas alternativas, encontraron en el cooperativismo una forma accesible y viable de organización, tanto por su estructura como por los bajos costos iniciales.
El camino no fue sencillo. Tras negociar con el antiguo dueño, lograron acceder a un comodato por tres meses que les permitió retomar la producción en el mismo espacio. Sin embargo, el desafío mayor llegó tiempo después, cuando debieron abandonar ese lugar y comenzar de nuevo, esta vez con recursos propios y una escala de producción mucho menor.
La reconversión fue clave: pasaron de la hilandería a la tejeduría, incorporando telares y adaptándose a un nuevo proceso productivo. Esto implicó una fuerte caída en los ingresos iniciales, pero también marcó el inicio de una etapa donde el trabajo colectivo, la organización interna y la confianza mutua fueron fundamentales para sostener el proyecto.
Con el tiempo, algunos integrantes se alejaron, quedando un núcleo reducido de socios y socias que consolidó la Cooperativa y la proyectó hacia el futuro. “A lo largo de las décadas atravesamos distintas crisis económicas, pero logramos mantenernos activos, diversificar clientes y especializarnos en un nicho particular”, comentó el presidente de la entidad, Ramón Ayala.
Actualmente, sus productos han trascendido las fronteras locales, llegando a mercados internacionales como Italia, España y Francia, e incluso formando parte de prendas utilizadas en eventos de relevancia. Este reconocimiento no solo habla de la calidad de su producción, sino también del valor del trabajo artesanal.
Fuente: Elaboración de El Portal de las Cooperativas a partir de entrevista realizada en el programa En la misma vereda, en radio FM del Sol (Mar del Plata, Buenos Aires).
Esta nota es posible gracias al aporte de nuestros lectoresSumate a la comunidad El Miércoles mediante un aporte económico mensual para que podamos seguir haciendo periodismo libre, cooperativo, sin condicionantes y autogestivo. |

El Miércoles Digital Concepción del Uruguay – Entre Ríos



