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Cruzan la cordillera para proveerse de mozzarella y fiambres

Al no producir localmente ciertos lácteos, deben importarlos vía Chile. Esta ruta alternativa implica mayores gastos operativos y tiempos de espera, configurando un desafío permanente para el aprovisionamiento.

 

La Cooperativa de Trabajo Láctea de Tierra del Fuego Ltda. surgió hace seis años, en un contexto tan desafiante como incierto. Sus primeros pasos estuvieron orientados a la producción de quesos de oveja, una alternativa pensada tanto por la disponibilidad local como por la demanda turística. Sin embargo, las limitaciones de escala llevaron rápidamente a sus integrantes a replantear el rumbo.

 

El viraje hacia la comercialización marcó un punto de inflexión. A partir de allí, comenzaron a incorporar productos lácteos de otras regiones, como mozzarella, sumando luego fiambres, harinas y alimentos secos. Con el tiempo, el proyecto creció hacia una propuesta más amplia que también incluye elaboraciones propias y productos de emprendedores locales.

Actualmente, el espacio reúne a ocho cooperativistas, número que esperan ampliar en el corto plazo. Si bien el crecimiento fue paulatino, la organización logró sostenerse frente a crisis recurrentes, especialmente en el sector lácteo, y a las complejidades logísticas propias de la provincia. La necesidad de atravesar controles fronterizos -al tener que pasar por Chile para el ingreso de mercadería- implica mayores costos y tiempos, configurando un escenario particular dentro del país.

Lejos de limitarse a la venta, la Cooperativa también apuesta al desarrollo local. En su local comercializan alfajores de calafate, productos agroecológicos, panificados y elaboraciones de rotisería como pizzas de fermentación prolongada y empanadas. Además, funcionan como canal de difusión y primera oportunidad para pequeños productores, a quienes muchas veces acompañan comprando sus primeras producciones.

La integración a la Red de Alimentos Cooperativos, hace aproximadamente un año y medio, les permitió ampliar aún más su alcance, ofreciendo en Tierra del Fuego productos provenientes de distintas provincias, desde yerbas misioneras hasta aceites y aceitunas del norte argentino.

“Trabajar en una Cooperativa es poner en valor el esfuerzo del otro”, destacó el referente de la entidad, Mariano Blasón. Esa lógica se traduce en una práctica cotidiana que combina aprendizaje, solidaridad y autogestión. En un contexto donde emprender no siempre resulta sencillo, la experiencia fueguina demuestra que el asociativismo puede ser una herramienta concreta para generar oportunidades, incluso en los territorios más alejados.

Fuente: Elaboración propia a partir de entrevista realizada en Radio Atlántica (Mar de Plata, Buenos Aires).//El Portal de las Cooperativas.

 

 

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