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Destello de luz revolucionaria: Celia de la Serna presa en Concepción del Uruguay

A 63 años de la detención de Celia, la mamá del Che Guevara, en Concepción del Uruguay, una de las personas que pudo tratarla en esos días, relata hoy cómo fue ese encuentro en la UP4, donde estuvo alojada.

 

POR MARÍA LUISA GRIANTA CREPY (Especial para EL MIÉRCOLES) (*)

 

Yo tenía 16 años, cursaba el cuarto año del bachillerato en nuestro histórico colegio nacional Justo José de Urquiza, y militaba en la juventud comunista junto a otros compañeros. por lo cual “el acontecimiento”: la madre del Che en nuestra ciudad nos emocionó a muchos, jóvenes y adultos, y nos impulsó inmediatamente a la acción solidaria legal y de acompañamiento.

Antes de continuar el relato, es preciso ubicarnos sintéticamente en nuestro contexto socio-histórico de aquel año, 1963.

Arturo Frondizi que había ganado las elecciones en 1958 con el apoyo del voto peronista, asumió la presidencia el 1º de mayo de 1958 y el 29 de marzo de 1962 sufrió un golpe de estado militar. Asume José María Guido, presidente del senado, avalado por las fuerza armadas que gobernó hasta el 11 de octubre de 1963. El 12 de octubre de 1963 asume Arturo Illía, tras nuevas elecciones nacionales.

El gobierno de Frondizi había roto las relaciones con Cuba el 8 de febrero de 1962 por condicionantes internos y externos, por lo cual no teníamos posibilidades de viajes hacia o desde Cuba.

La señora Celia de la Serna de Guevara Linch viajó desde Italia hacia la República Oriental del Uruguay pasando a la Argentina por la conexión Salto-Concordia en lancha. Fue detenida en la prefectura de Concordia el 23 de abril de 1963; se la detuvo “por portar material de propaganda de tendencia comunista”, “material apátrida”. Fue encarcelada en Concordia donde estuvo dos noches y luego fue traída a Concepción del Uruguay.

Ya detenida en la cárcel UP4 de nuestra ciudad, llegan casi a la par en una combi Roberto Guevara, abogado hermano de Ernesto Guevara, Ismael Viñas, escritor, político, hermano de David Viñas y Celia Guevara Linch, arquitecta, hija de Celia y hermana de Roberto y Ernesto.

Llegan en una combi que para en mi casa familiar, hablan con madre y padre y nosotros escuchamos atentamente estas conversaciones.

Se resuelve convocar a abogados para la defensa legal y a amigos de la revolución cubana. Se va construyendo la red solidaria frente al atropello cometido a celia de la serna de Guevara Linch.

Entre los primeros abogados que llegaron recuerdo a Roberto Uncal y Miguel Ángel Marsiglia, defensores de presos políticos en anteriores ocasiones.

A posteriori se amplió el grupo de abogados convocados: Roberto Perinotto, Héctor Rodríguez Monzón, Hugo Bacigalupo, Lucilo López y Delio Panizza.

Presente en esos ajetreos legales, escucho que Ismael Viñas, periodista, escritor y político, representaba al M.A.L.E.N.A, sigla del movimiento de Liberación Nacional en aquel entonces. Lo cual me induce a pensar que Celia estaba conectada con ese movimiento.

Mientras los abogados hacían su trabajo legal, nos organizamos rápidamente para hacer una visita a la madre del Che en la cárcel.

Lo que paso a relatar fue grabado y anotado por el prestigioso historiador cubano Froilán Gónzalez García, que también entrevistó a Miguel Ángel Pepe (padre).

Pedimos autorización al jefe de la unidad penitenciaria para la visita y nos cedió su oficina, ya que éramos una multitud, quizás unos veinte,

Cuando entramos nos sacudió la emoción, Celia estaba sentada en una silla de escritorio, su cara era angulosa, ojos obscuros grandes con mirada recia, su contextura era delgada y enjuta. La rodeaban su hija Celia y quizás su hijo Roberto.

Nos relató que ante la requisitoria por “portación de propaganda comunista” contestó: “esas fotos, folletos, libros me los regaló mi hijo, el Che”.

Recuerdo también que sacaba de un bolsón regalos de Florencia, sobre todo mosaico florentino que se los entregaba a su hija para los otros hijos, nietos y familiares. En ese momento afloraba la ternura y el consejo para que llegaran a destino.

Nosotros observábamos esa entrega conmovidos y luego nos atropellamos para hacer preguntas sobre la revolución cubana, el Che y Fidel.

Celia estuvo detenida hasta el 3 de mayo de 1963 en la UP4 de Concepción del Uruguay, fue sobreseída por falta de méritos por el juez Albornoz Suffern, y trasladada bajo la órbita del P.E.N. a la cárcel del Buen Pastor en Capital Federal.

Acá quedaron el pasaporte y su destello.

Hoy, 21 de mayo de 2026, a 63 años de su estadía como presa política, le es entregado el pasaporte a su hijo menor, Juan Martín Guevara Linch.

El destello de luz revolucionaria sigue circulando en nuestro pueblo.

(*) Antropóloga y miembro de la Comisión Memoria, Verdad y Justicia Uruguayense.

 

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