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Explotación rural: una práctica habitual como el envenenamiento del agua, el aire y la tierra

El uruguayense Christian Omar Acosta, delegado de la Unión de Trabajadores de la Tierra ( UTT)  Entre Ríos acercó este texto a El Miércoles Digital, tras conocerse la detención del empresario y ex funcionario nacional por explotación de trabajadores rurales (Ver: El ex delegado de derechos Humanos macrista…). En el escrito no manifestó ninguna sorpresa con lo acontecido “nada nuevo bajo el sol” y luego sintetizó:“Los explotan durante años y cuando ya no les sirven los dejan en la calle y terminan en un asentamiento en algún pueblo cercano”.

 

LAS COMPLICIDADES ENTRE LOS QUE DEBEN CONTROLAR Y LOS INFRACTORES

(*) Por Christian Omar Acosta

Hoy nos conmovió y nos indignó nuevamente enterarnos de una nueva noticia  de familias del norte, traídas  con fines de explotación que estaban en situación de esclavitud en una finca,  según los medios que cubrieron la noticia.

Lamentablemente no hay nada nuevo bajo el sol entrerriano.

Este mecanismo es común y lo saben todos los que tienen que ver con la producción.

Los traen porque saben que están indefensos, necesitados y dispuestos a salir a buscarse el mango y un futuro mejor del que tienen, aun en un suelo donde nadie los conoce y donde el "patrón" es dueño de la "estancia política".

Lo mismo que les pasó a las dos familias campesinas, que desde nuestra organización venimos defendiendo en el departamento Colón desde inicios de 2019.

Un calco, pero con menos prensa, vio.

Los traen para hachar el monte, hacer arreglos en los campos y les pagan con la propia leña que hacen o con el carbón que producen. Le tiran unos mangos y por ahí unos trapos y alimentos.

Cuando ya no les sirven los dejan en la calle y terminan en un asentamiento en algún pueblo cercano. Como en "El brillante" de San José.  Ese es el primer paso para lo que los señores empresarios y productores llaman la "extensión de la frontera agrícola", que le da paso a la sojización y el envenenamiento  con agroquímicos.

Estas familias son el primer eslabón de los afectados, de una larga cadena de complicidades políticas, empresariales y judiciales.

Cambia el viento político y los que eran buenos ahora  son malos y los que eran malos ahora son buenos, vio.

Este cuento es de larga data. Pero desde que dejaron entrar a Monsanto en Argentina se acrecentó aún más con la 'Patria sojera', con eso del granero del mundo.

Y en Entre Ríos  en particular. Con el arroz, maíz, trigo soja, los cítricos y los arándanos.

Dale que va si total no pasa nada con el glifosato, “si hasta te lo podes tomar dicen algunos”.

Pasale por arriba a las escuela si las que está mal ubicadas son las escuelas y ni gurises casi van.

Y así son las cosas por acá, vio.

No nos enorgullece para nada ser entrerrianos y que nos conozcan por  ser la provincia más fumigada y envenenada en el mundo.

Ni nos enorgullecen los gurises, los trabajadores o las maestras muertas, o con cáncer, vio.

O que,  los que están en el Estado sigan haciendo la vista gorda con este tema vio.

Y lo digo con mucha claridad.  Para que se entienda, y que ningún pavo, se siga haciendo el pavo, vio.

Porque en estos tiempos de pandemia nos hemos puesto a reflexionar mucho como sociedad.  Y ya quedó muy claro que los agroquímicos nos envenenan hace rato, que nos hacen inmunodepresivos y  que los mismos que nos envenenan, nos venden el remedio, vio.

Si realmente quieren terminar con la explotación de las familias campesinas sería bueno que la finca de este "Gran señor de los DDHH" se la entreguen a las familias  explotadas. Para que sigan produciendo alimentos sanos, y que ya nadie más los explote.

Sería bueno que el fiscal de Estado, Rodríguez Signes, retire la denuncia por usurpación a las familias de compañeros del departamento Colón, y que convoque a las partes a resolver la situación de estas familias y se dedique a investigar los negocios inmobiliarios de instigadores, y los ex políticos que nadie nombra pero que todos conocen. Que son los que generaron esta situación, vio.

Sería bueno que el señor  Juanjo  Bahillo, secretario de Producción, atienda el teléfono cuando se lo llama y deje de regalar  agroquímicos a cuatro manos, gastando más de 60 millones de pesos del Estado, este año, para que algunos puedan exportar. Total los agroquímicos no hacen nada, ¿no? Juanjo... hable con Cabandie, vio.

Sería bueno que las tierras ociosas del Estado,  las incautadas por la Justicia Federal, las embargadas por la AFIP, o las que pertenecen a la Defensa Nacional, se pongan a disposición de las organizaciones campesinas, para que podamos hacer las colonias agrícolas de abastecimiento local de alimentos sanos.

Sería bueno que gastaran miles de millones de pesos como cuando hicieron para que entre Monsanto en Argentina. Pero esta vez para la agroecología. Vio.

Tienen para regalar agroquímicos y no tienen para que los campesinos compren semillas o accedan a créditos blandos para comprar su tierra. Raro  razonamiento, ¿no?

Pero, para muestra hace falta un botón  dicen nuestros mayores.

Deale pa' lante, señor juez Pablo Seró, exprópiese y entregue la tierra a las familias, haga justicia nomas.

No sigan haciendo la vista gorda que ya todos  conocemos lo que pasa.

Pasa que el pueblo no aguanta más vio. Cada vez más muertos por cáncer, cada vez más comedores y hambre, cada vez más campesinos pobres fuera de sus tierras engrosando  los asentamientos populares.

Sería bueno que tomaran nuestro ejemplo como organización. Les contamos por si no se enteró, vio.

Aclaro para no oscurecer, nosotros no somos el campo ese, que especula con el dólar o que tira la leche para protestar cuando no les dan la de ellos.

No.

Somos el otro campo, ese que no quieren ver, como no quieren ver los explotados.  El que todos los días  sigue donando alimentos al pueblo, el que sigue trabajando para que a nadie le falte comida.  Somos el campo  que es solidario, que se organiza para paliar la crisis, el campo que con nuestros propios fondos, damos micro  créditos a las familias que no pueden producir para que puedan trabajar en esta crisis.

Somos el campo que visibiliza a los invisibles. A los que no tienen tierra, ni agua, ni nada, vio.

Necesitamos un Estado que responda, como responde cuando les paga parte  del sueldo a los empleados de las empresas, que nunca blanquearon la guita y se la fugaron toda y ahora no pagan los sueldos.

Eso indigna ¿no?

Mire si no indigna,  que mientras ellos conservan sus privilegios, nosotros seguimos perdiendo  vidas de las y los indispensables. Las y los que trabajan cada día por un futuro mejor y más justo para todos.

Indigna.

Duele y da mucha bronca.

Claro mientras los medios tapan o visibilizan lo que quieren, hay cada vez más desocupación,  pero los  campesinos y otras organizaciones, nos seguimos  organizando. Sépanlo.

No pueden tapar el sol con un dedo.

Porque se va terminando el hilo en el carretel y cuando se termine, no se asuste. Era lo que tenía que pasar, vio.

El que quiera oír que oiga.

 

Atte.

(*) Delegado de la Unión de Trabajadores de la Tierra ( UTT).

 

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