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Mierda al río Uruguay: ¿un anuncio más, o el fin de una espera de décadas?

Desde hace años se anuncia oficialmente un plan para construir plantas de tratamiento de efluentes cloacales en todas las ciudades costeras del río Uruguay. Sin embargo, aunque se publicó varias veces información oficial sobre la aprobación de un crédito internacional de 80 millones de dólares para hacerlo, aun el dinero no parece asegurado. El ministro de Planeamiento aseguró a El Miércoles Digital que “solo falta el decreto de garantía”, que depende del Estado Nacional. En Gualeguaychú hace 15 años que se tratan los efluentes. Una muestra de que cuando hay voluntad, las cosas pueden ser distintas.

 

(*) Por AMÉRICO SCHVARTZMAN 

 

“Todas las ciudades en Entre Ríos tiran sus efluentes cloacales en crudo al río”, dijo en 2008 Gustavo Bordet, entonces intendente concordiense, en una entrevista con jóvenes de las escuelas secundarias de su ciudad que fue publicada en el diario El Heraldo. No era del todo cierto, porque Gualeguaychú ya había comenzado a hacerlo (ver recuadro) pero además no era el mejor momento para decirlo: la dirigencia entrerriana encabezada por Urribarri (y por Busti hasta esos días) había hecho de la lucha contra Botnia su bandera de guerra.

Así que en ese contexto recordar que todas las ciudades contaminaban el río con sus desechos humanos era bastante antipático. Quizás por esa razón, ningún medio de la región –con honrosas excepciones, todos convertidos en “periodismo de guerra” gracias a la generosa pauta del peronismo gobernante– reprodujo aquellas declaraciones de Bordet. Hoy ni siquiera se las puede hallar en internet.

Desde 1975 diferentes especialistas advierten que la principal fuente de contaminación es el vertido directo de los líquidos cloacales que realizan las ciudades costeras.

Pero algunos recordamos la frase del intendente, ahora gobernador. Y en este 2020 marcado por la pandemia y por la cuarentena, y después de años de anuncios reiterados y luego olvidados, el Gobierno provincial acaba de dar a conocer que se encuentra avanzado el proyecto para construir plantas de tratamiento de los efluentes cloacales que las localidades ribereñas entrerrianas arrojan crudos al río hasta el día de hoy.

El propio Bordet tras reunirse con el jefe de gabinete Santiago Cafiero aseguró que abordaron los pasos a seguir para concretar el financiamiento, a través del BID, de múltiples obras para la provincia, entre ellas, el Programa de Saneamiento Integral del Río Uruguay que comprende la construcción de las plantas de tratamiento de efluentes cloacales en Concordia, Colón, San José, Concepción del Uruguay y Gualeguaychú. La operación se estructurará como un programa de obras múltiples por un monto total de 80 millones de dólares financiados en su totalidad por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Conexiones de agua en Concordia.

 

AÑOS Y AÑOS

Cuatro décadas y media antes, en 1975, la Argentina y el Uruguay creaban la CARU, la Comisión Administradora el Río Uruguay, para aprovechar de un modo "óptimo y racional” el tramo del río que comparten. Aunque los documentos fundacionales no hablan de sustentabilidad (un concepto muy nuevo por entonces), sí especificaban la intención de “conservar los recursos vivos” y “evitar la contaminación de las aguas”.

Desde esa época también, diferentes especialistas advierten que la principal fuente de contaminación es el vertido directo de los líquidos cloacales que realizan las ciudades costeras. Los desechos. La mierda. La caca.

Cada vez que tiramos la cadena del baño en cualquiera de las ciudades entrerrianas que están cerca de la costa del río Uruguay, esos desechos van directamente a las aguas del que alguna vez fue “el cielo azul que viaja” cantado por Anibal Sampayo y hoy parece cada más cerca de ser una “cloaca a cielo abierto”, como advirtió alguna vez el legendario Luis Grianta, bioquímico y pionero de la lucha ambiental en la región.

“Todas las ciudades en Entre Ríos tiran sus efluentes cloacales en crudo al río”, dijo en 2008 Gustavo Bordet, entonces intendente.

Mucha agua ha pasado desde la creación de la CARU, las ciudades han crecido considerablemente en su población (hoy se estiman en 340 mil habitantes solo del lado entrerriano). Y por consecuencia, también se ha incrementado la cantidad de mierda que se vuelca desde las urbes costeras, volcado que ha ido cambiando los componentes principales del torrente fluvial. El ex secretario de Ambiente de la provincia Fernando Raffo, lo reconoció unos años atrás en diálogo con este cronista: “El principal problema actual son las floraciones algales, que se producen por cuestiones que ya conocemos: sus nutrientes, el fósforo por ejemplo, sale de los fertilizantes de la actividad agrícola, de los efluentes cloacales de las ciudades y de los parques industriales”.

Obras de saneamiento.

 

LA LARGA ESPERA

El reclamo por plantas de tratamiento, y de ambos lados del Río de los Pájaros, tiene varias décadas. En lo que registra la historia reciente, en 1993 el Comité de Planificación y Gestión (CPG, que integraba a doce municipios de la costa del río Uruguay) hizo un relevamiento sobre el agua del río Uruguay y colocó entre los principales factores de contaminación a las descargas cloacales.

«Podemos afirmar sin temor a equivocarnos que el 80 por ciento de las ciudades de la cuenca no posee ningún tipo de tratamiento», explicaban, casi treinta años atrás. Los municipios entrerrianos integrantes eran Chajarí, Federación, Concordia, San José, Colón, Concepción del Uruguay y Gualeguaychú. Por la República Oriental del Uruguay, estaban los departamentos de Artigas, Salto, Paysandú, Río Negro y Soriano.

Las firmas de los intendentes en el acuerdo para un Plan de Protección Ambiental del Río Uruguay, en 2002.

En octubre de 2002 se aprobó en Paysandú un Acuerdo regional para la adopción de un Plan de Protección Ambiental del Río Uruguay". Lo firmaron los responsables políticos de todas las intendencias y municipalidades costeras, así como las autoridades de la CARU. El ambicioso Plan pasaba en limpio una serie de disposiciones y necesidades para proteger el río, y entre ellas incluía un apartado completo destinado a “identificar y controlar las fuentes de contaminación acuática por basurales, efluentes industriales y cloacales de ambas márgenes”, en donde uno de los puntos principales resueltos fue: “Exigir el tratamiento de los efluentes líquidos volcados al río , en forma gradual de complejidad y con un cronograma acordado”.

Este tipo de obras nunca se priorizan presupuestariamente, y dependen siempre de créditos internacionales.

Ese mismo año el Congreso de la Nación aprobó una iniciativa del entonces diputado Hugo Cettour (PJ) para estudiar proyectos para construir plantas de tratamiento de efluentes industriales y cloacales “en todas las ciudades ribereñas del río Uruguay” y para proponerle lo mismo al Uruguay y al Brasil. En 2009 otro legislador nacional por Entre Ríos (Lisandro Viale, PS) reclamó presupuestar las plantas de tratamiento en el Plan Nacional de Obras Públicas, cuestionando que algo prioritario y aprobado desde 2002 se postergara “mientras se declama la defensa de nuestro curso de agua”.

En 2011, el Grupo de Estudio de la Contaminación del Río Uruguay, de la UTN Concepción del Uruguay, presentó un estudio sobre las prioridades para la construcción de sistemas de tratamiento eficientes de los efluentes. Sugerían ir de mayor a menor: allí explicaban que lo prioritario era controlar las descargas en Concordia y Salto, luego mejorar el tratamiento de efluentes de Colón para mejorar drásticamente la calidad de agua en la margen argentina aguas abajo, incluyendo las islas utilizadas por turistas para recreación, y en el balneario Banco Pelay de Concepción del Uruguay.

 

Y ANUNCIOS Y ANUNCIOS

Tres años atrás, en abril de 2017, el gobierno provincial anunciaba una serie de proyectos destinados a construir colectores cloacales para cinco ciudades costeras del río Uruguay: Colón, San José, Concepción del Uruguay, Concordia y Gualeguaychú. El secretario de Planeamiento, el hoy ministro Marcelo Richard, explicaba entonces que una vez aprobados los proyectos por el Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento (Enohsa) se avanzaría en las licitaciones de las obras, por un monto estimado de 1.100 millones de pesos de los cuales Entre Ríos aportaría un tercio. El otro 66 por ciento saldría de fondos nacionales. En el proyecto habían trabajado funcionarios y equipos técnicos de los cinco municipios coordinados por personal técnico de la Comisión Administradora para el Fondo Especial de Salto Grande (Cafesg).

Planta de tratamiento de efluentes industriales en Gualeguaychú.

La planta de tratamiento para Concordia, se anunciaba, “tiene por objetivo eliminar en su totalidad los vuelcos directos al río Uruguay del líquido cloacal crudo”. Lo mismo para la planta de Gualeguaychú, que incluía optimizar la planta de tratamiento que ya existe de sde 2005 y extender la red cloacal a zonas donde los vecinos no tienen acceso. Es que la ciudad del carnaval es la única que tiene una planta de tratamiento, pero la red cloacal no alcanza a cubrir a toda la población (ver recuadro).

El proyecto para Concepción del Uruguay también pretenderá asegurar el saneamiento de toda la ciudad, lo que implica ampliar las redes cloacales. Del total presupuestado entonces, 403 millones de pesos requería Concordia, 430 Concepción del Uruguay, 143 millones Gualeguaychú, mientras que San José y Colón recibían 68 y 95 millones.

“Una vez que se firme el decreto de garantía para el contrato con el BID, podremos arrancar con las licitaciones” dijo el ministro Richard.

Richard dijo entonces: "El objetivo de la intervención es sanear en todas las localidades de la costa del río Uruguay el vuelco de líquidos cloacales que hoy se está haciendo en crudo al río; esto ha sido planteado por el gobernador Bordet como una prioridad desde el primer día de gestión”.

Por la misma época, desde la CARU (manejada por el macrismo entrerriana) se hacían anuncios de gestiones similares, pero buscando financiamiento internacional. Más tarde, en julio de 2018 el gobierno entrerriano, otra vez de la mano de Richard, anunciaba que el BID aprobó el préstamo para el Programa de Saneamiento Integral del Río Uruguay.

Dados los vaivenes de la economía argentina, el monto que se manejaba en 2018 ya se expresaba en dólares. 80 millones de dólares. “Estamos muy contentos con la noticia”, decía el funcionario. Es comprensible. Si se consideran hoy los 1.100 millones de pesos presupuestados en 2017, al cambio oficial de la moneda estadounidense serían algo menos de 16 millones de dólares. Es una de las buenas razones para no demorar este tipo de gestiones.

Ministro de Planeamiento, Marcelo Richard.

 

LA TERCERA ¿ES LA VENCIDA?

Como puede verse, es la tercera vez que se anuncia públicamente, con titulares en los medios de la región, que están los fondos para este plan. ¿Se concretará esta vez? Se lo preguntamos al ministro de Planeamiento, Marcelo Richard, quien recorrió obras en Concepción del Uruguay en los últimos días de mayo y anunció que “estamos avanzando con las gestiones que se refieren a la ubicación de la planta”: están gestionando que se pueda construir en terrenos que son propiedad del Ejército, en una zona del predio que ocupa el Batallón de Ingenieros Blindados II.

Planta de tratamiento de efluentes industriales en Gualeguaychú

En diálogo con El Miércoles Digital, el ministro Richard aseguró que “este crédito lo toma la provincia específicamente, por fuera del cupo país que prevé el Banco Interamericano de Desarrollo” y ratificó que solo falta “la firma del decreto de garantía a la provincia para que podamos tomar el crédito y firmar el contrato con el BID. Tras esto, y aprobados los proyectos y las no objeciones, podremos arrancar con las licitaciones, que requieren además de las cuestiones técnicas, tener resuelto la situación dominial como los estudios ambientales correspondientes. Todas estas gestiones están muy bien encaminadas y avanzadas”.

 

(*) Este artículo fue publicado en la edición gráfica de Análisis de Paraná.

 

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