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Periodismo feminista y los desafíos de una comunicación igualitaria

Al igual que en muchos otros espacios de la sociedad, las mujeres y disidencias también debemos abrirnos espacio ante la falta de igualdad de oportunidades en los medios de comunicación. Conversamos con periodistas entrerrianas sobre lo que implica la pelea por mayores espacios y el reto de comunicar con perspectiva de género.

 

Por CLARA CHAUVÍN de EL MIÉRCOLES DIGITAL

Hace pocos días recordábamos el sexto año del primer Ni Una Menos en 2015 y cómo significó un antes y un después en el escenario político y social. La oleada feminista lo invadió todo y los medios de comunicación se encontraron como uno de los principales espacios de disputas de sentido. Muchos medios se vieron obligados a sumar en sus agendas las demandas de los feminismos –algo que por durante mucho tiempo era totalmente ignorado- como así también fue la oportunidad de la apertura de una mayor cantidad de medios independientes con una clara perspectiva de género.

El periodismo feminista se gestó desde una comunicación popular y alternativa, cambiando paradigmas, analizando la realidad con una visión de género que, por su esencia misma, es contrahegemónica.

Además, se abrió el debate ante la necesidad de mayores espacios para mujeres y disidencias frente a los micrófonos y en las redacciones. Pero los avances de los feminismos no fueron algo de la noche a la mañana sino que fueron décadas de construcción inquebrantable a lo largo y ancho de todo el país. Sin embargo, las realidades locales tienen sus propias características. Muchas veces, en especial en ciudades más chicas y conservadoras, el encuentro de la nueva oleada con lo ya establecido provoca un choque de opuestos que hacen más aún más difícil la generación de cambios culturales.

La periodista colonense Ana Paula Alegre fue una de las comunicadoras impulsoras del primer Ni Una Menos en Concepción del Uruguay y se refirió a esa transformación que generó aquel primer 3 de junio: “Lo personal es político es el lema más simbólico y potente que elijo para hablar de feminismo y periodismo y en parte es lo que veo hoy como una gran conquista de las trabajadoras de la comunicación. Desde el primer 3J hace seis años, hemos colectivizado nuestras luchas a través de una política de la enunciación que habla de y con perspectiva de género. Siento que pudimos disparar una revisión integral de la sociedad en todos lados, somos células actuando en cada ciudad, en cada pueblo y en cada mesa”.

Esa perspectiva se materializa en la tarea constante de comunicar teniendo en cuenta las opresiones en que nos encontramos mujeres y disidencias: “Descubrir la desigualdad de género desde la comunicación es una experiencia intensa porque implica una recurrente pelea con las lógicas preestablecidas y nos enfrentamos desde hace años a ese gran desafío de resignificar y nombrar lo que no existe. Lo grato es saber que la tarea nunca es en soledad y este despertar personal con la comunicación se gesta desde la experiencia colectiva que la fortalecemos, no sólo compartiendo líneas discursivas sino también ampliando agendas, moviendo las redes e instalando discursos”.

Visibilizar la violencia de género en todas sus expresiones, la lucha por el aborto legal, la falta de políticas públicas en materia de género, entre otros puntos, ha sido posible gracias al trabajo de periodistas feministas en los medios de comunicación.

“Es vital el aporte de las periodistas feministas para el avance de nuestra lucha. De otra manera no se hubiese podido visibilizar los femicidios, el aborto legal o la ESI. Estos temas no tendrían el lugar que merecen tener en los medios si no fuese porque estamos yendo al hueso constantemente”, dijo la periodista uruguayense Florencia Larrosa, quien actualmente vive en San Nicolás, provincia de Buenos Aires, donde trabaja en Radio U y escribe para El Portal SN

Concientizar sobre comunicar con un nuevo enfoque, pensado desde la igualdad y los derechos, es uno de los principales desafíos ante comunicadores que se resisten a modificar paradigmas.

“Creo que la principal limitación que tenemos les periodistas que pretendemos comunicar con perspectiva de género es encontrarnos con la resistencia de la vieja guardia a incorporar esta nueva mirada. En especial en lo relacionado al lenguaje inclusivo o a entender lo que es la perspectiva de género, los micromachismos o muchos lugares comunes que nunca antes nos cuestionábamos pero ahora sí lo hacemos”, agregó Florencia.

Una agenda mediática inclusiva

Fabiana Frigo es periodista en Rosario del Tala y forma parte de la radio comunitaria Abriendo Puertas.

Al igual que muchos medios independientes y alternativos, esta radio apunta a una comunicación pensada en los derechos y la diversidad: “Mi experiencia como comunicadora feminista encuentra un lugar de difusión, de encuentro y sostén en un medio radial comunitario, donde se comparte esta lógica de comunicación más humana y como derecho. El medio acompaña la lucha y una puede expresarse desde un lugar sin ser censurada o limitada. Sin embargo, se trata de un trabajo voluntario y no remunerado, por lo tanto cuesta muchísimo vivir de la producción que nos gusta, que queremos, en la cual insertamos nuestra convicción y forma de ver el mundo”.

Visibilizar la violencia de género en todas sus expresiones (...) ha sido posible gracias al trabajo de periodistas feministas en los medios de comunicación.

Generar una comunicación más inclusiva es uno de sus principales objetivos, teniendo en cuenta la gran influencia que los medios tienen sobre el orden social: “Creo en esta forma de periodismo con perspectiva humana y de género porque me parece que ha sido y es de gran aporte para que la sociedad reflexione y se cuestionen el sistema hetenormativo que atraviesa los ámbitos donde nos movemos. Para repensar, cuestionar  y asesorar con información y acompañar a otras personas. Pero, además, para construir la realidad desde una mirada más inclusiva. Los medios construyen sentidos que repercuten en la opinión pública, por eso es necesario que ese público reciba un contenido acorde a la sociedad que queremos. Más igualitaria, equitativa, sin violencias”.

Llevar la agenda mediática feminista también se convierte en un reto cuando se está ante un público que no comparte ciertas posturas.

En la ciudad en Basavilbaso, Marlene Aldaz es la única mujer en esa localidad que trabaja en medios, conduciendo el programa Mañana en Punto en FM Punto Hits y llevando adelante el portal de noticias AM Periodismo Móvil.

Sobre su experiencia comentó: “Comunicar con perspectiva feminista no es algo complicado pero sí sucede es que muchas veces las producciones que se realizan para destacar alguna fecha en particular o cuando se le da voz a mujeres o a disidencias, por ahí no tienen la repercusión que se espera”.

Las respuestas del público pueden ser diversas, ya sea en medios tradicionales como lo es la radio, o en redes sociales que se presenta como un territorio más hostil para ataques y comentarios de odio.

“En radio hablo en lenguaje inclusivo y dejo muy en claro mis posturas. Sé que hay muchos escuchas que no las comparten pero siguen estando presente del otro lado. El programa es un magazine muy divertido pero no dejo que tratar temas como aborto, Día del Orgullo, derechos o feminismo. Hay gente que le molesta estos temas pero no dejan de escuchar el programa. En redes sociales ocurre otra cosa. Ha habido muchos ataques en publicaciones de la web, por ejemplo cuando se aprobó la Ley de IVE donde hubieron varios comentarios ofensivos”.

Ocupar los espacios

La falta de espacios para mujeres y disidencias dentro de los medios de comunicación puede medirse. De acuerdo a un estudio de la Asociación Civil Comunicación para la Igualdad, el 78% de las empresas de medios están dirigidas por varones. Mientras el 64% de las personas que estudian carreras de comunicación son mujeres, solamente el 30 % trabaja en empresas periodísticas. Asimismo, no hay estadísticas sobre la situación de personas trans y no binarie. A esta falta de oportunidades se suma precarización laboral y hasta discriminación por ser mujer y feminista.

Fabiana contó en ese sentido: “En la mayoría de los medios están trabajando hombres y se hace muy difícil entrar, y menos cuando saben cuál es la mirada que una tiene y la forma de comunicación que hacemos. Por eso actualmente no trabajo en esos medios privados. Tuve la experiencia de estar unos meses en una radio privada, en negro, pero después me pidieron que no vaya con algunas excusas que no tuvieron demasiado sustento. Creo que las temáticas con línea de género que proponía (primera vez que se hablaba de eso), molestaban y mucho. Por eso me corrieron”.

Por su parte, Ana Paula manifestó: “En el Departamento Colón son muy pocas las mujeres conductoras o escribas al frente de los medios. Ante esto, la democracia paritaria como horizonte político vuelve a ser un reclamo más de les periodistas feministas que insistimos hace años con que faltamos en los medios. En definitiva, creo que son necesarias políticas públicas en nuestro país y en nuestra provincia para equilibrar la balanza con acciones concretas que tiendan a reparar los déficits de participación”.

Estar en los medios y ocupar los espacios también es una oportunidad para romper estereotipos sobre cómo las mujeres deberíamos ser o qué debemos decir.

Florencia sostiene sobre este aspecto: “Otra dificultad que hay con los colegas periodistas es que incomoda y molesta que simplemente ya no seamos las chicas que dicen el clima o las noticias de espectáculos sino que somos mujeres con fortalezas, hablando de temas como política, sociedad, economía o deportes. Estando en esos lugares que solamente los varones solían copar”.

Frente a un escenario desigual, las periodistas seguimos en lucha por más espacios y reivindicaciones laborales en los medios de comunicación. El armado de redes hace posible revalorizar nuestro oficio periodístico y sostener una comunicación feminista.

“Es fundamental y de crecimiento continuo contar con las redes entre periodistas y también las redes que nos ha dado el feminismo, donde no sólo nos encontramos entre colegas sino también entre profesionales de distintas disciplinas” expresó Marlene, mientras Fabiana agregó que: “A pesar de todo, seguimos militando esta forma de hacer comunicación, que ha sido muy enriquecida en la vinculación en red como, por ejemplo, las periodistas de género de Entre Ríos. Con esta grupa una se sostiene, informa, aprende, se retroalimenta, encuentra apoyo y sostén”.

 

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