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VEINTE AÑOS DE EL MIÉRCOLES

De memoria y pantalones cortos (2001)

En esta ocasión, la entrega tendrá un toque deportivo. Deportivo y un poco más. Se trata de una nota publicada el 23 de mayo de 2001 por el semanario El Miércoles. En esta, publicada tras la eliminación del reducido por el ascenso a la elite del fútbol argentino ante Nueva Chicago, se rememoraba otro de los hitos de la historia mensana, a diez años del partido en el estadio Núñez, en el que Gimnasia y Esgrima había quedado a las puertas del Torneo Nacional B por primera vez y ante el mismo rival.

 

En aquel número 62, casi 19 años atrás, el equipo de Mataderos volvía a convertirse en verdugo del Lobo y también en disparador de los recuerdos de aquella primera vez. La crónica del Gringo Villanova escrita en primera persona, el abordaje de la nostalgia y los sentimientos agridulces era lo que la hacían conmovedora. También ahora, a 29 años de un mojón y 19 del otro.

 

Así, compartiendo con nuestros lectores algunas de las más relevantes notas publicadas durante dos décadas, celebramos los 20 años de Miércoles, que se cumplen en este 2020.

 

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De memoria y pantalones cortos (2001)

 

Por JORGE VILLANOVA

 

Pasaron diez años. Ya pasaron diez años, parece mentira, pero el Núñez quedaba chico. Las gradas repletas. Las fotos muestran gente trepada a los «ucalitos» que rodean el estadio sobre las cabinas de transmisión, apiñada contra el alambrado.

El Fitito de Sirota con nueve monos adentro –incluido el director de un conocido semanario local- y un trapo celeste y blanco sobre el techo. Llegamos temprano, entradas en mano, y la cola de gente se acercaba a ¡Lanús!

26 de marzo del 91, el Lobo recibía a Nueva Chicago por el ascenso al Nacional B. Chicago, un grande, un mito, con una hinchada enorme. Siete días antes habían repartido porotos en Mataderos. Desde la participación de Atlético en el viejo Nacional en el 84, el fútbol provincial no vivía una situación semejante, y otra vez nos tocaba a nosotros.

La tapa de El Miércoles 20 años atrás.

La final ameritaba la presencia del entonces gobernador Busti en la cancha. Los compañeros repartían volantes para Moine –que por ahí andan- contando la marchita y convidaban con ¿vino? agrio y caliente no apto para nuestros estómagos, pero reclamado por nuestras secas gargantas, que no sabían de gastritis ni úlceras.

La Tribuna Sur fue para Chicago. Repleta, verde y negra. Aún no estaba el cemento que hoy ocuparán nuestros gurises. Nosotros nos ubicamos en la Tribuna Este al centro y cantamos. Cantamos desde que llegamos, hasta poco antes del inicio, cuando una pequeña tubular ubicada en el cayó. El silencio y el miedo duraron hasta que supimos –o al menos nos dijeron- que sólo había golpeados. Milagro en el Núñez. Como en el cuento de Fontanarrosa, que no haya sucedido nada grave era un augurio que los dioses enviaban: iba a costar pero la alegría sería entrerriana.

Nos sorprendió la reacción de los visitantes: «Gobernador, gobernador, la puta madre que lo parió», cantaron, en una forma particular de solidaridad con los locales, que obviamente no se engancharon.

Después del partido, los equipos en la cancha. Los porteños con su clásica camiseta y el Lobo con una horrible camiseta amarilla y blanca. Es una verdad que las camisetas alternativas del Lobo son tradicionalmente feas: la amarilla huevo del 96 y también la celestonga ese mismo año. La verde con el mapa de Entre Ríos atrás. Ni hablar de la que usó contra Banfield. La azul actual nos reivindica para siempre, espero.

No tengo muchas imágenes del partido, ni siquiera de los goles, sólo que aún festejábamos el nuestro cuando Chicago empató. Alargue y los malditos penales que no entraron.

La congoja y la pena lógica se transformaron en un aplauso interminable para nuestros muchachos, extendido –los que estuvieron allí lo recordarán- a los jugadores visitantes y a su hinchada cuando invadió la cancha. Y todas las frases hechas para explicar lo que pasó «que el fútbol es así; que...».

Lo que dije hasta aquí lo escribí horas antes del 0-2 con Chicago. Cuando quise retomar, el ánimo no es el mismo. La nueva derrota con los de Mataderos, cuando dábamos por hecho el pase a semifinales, amaga con mandar todo a la m...iércoles.

Pero también recuerdo que en aquella oportunidad pensamos que nunca más se iba a dar. Hoy, en caliente, pensamos lo mismo, y si aquello se superó y se llegó a la B, por qué no pensar ahora lo mismo. Deseos para los próximos campeonatos.

Y al final todo se mezcló. Vaya un agradecimiento final para los Roldán, los Alba, los Herreras, Quiñas, Monjes, Valentes, Grelaks, Teris, Manzanitas, Rolhaisers, Nonos, Moscas, Iglesias, Bernal, Orcellets, Tellis, etc, etc.

«De memoria, pantalones cortos» es para aprovechar la volada y usar un título de don Arturo Jauretche, ya que un 25 de Mayo, pero de 1974, murió, y sólo quería (de paso) recordar a un tipo que dedicó su vida a desenmascarar nuestras zonceras y al que se extraña.

 

Después del 0-2

(Por J.V.) Y Gimnasia fue fútbol. En tiempos que el viril deporte nos satura desde los diarios, las radios y especialmente la TV, tiempos en que todo es fútbol, se piensa y se vive por y para el fútbol. Lucubraciones trascendentes manejan nuestras vidas: que si Gallego va primero y entonces lo echan, que si Verón usa un pasaporte de Burkina Faso, que si Riquelme no se quiere ir, se quiere quedar... y entonces estamos, académicamente podridos de respirar fútbol.

Y es ahí donde surge este Gimnasia para revertir esa situación, y lo hace precisamente con fútbol.

Porque cuando la mente de muchas personas se paraliza (en casos terminales podemos hablar de idiotez) gracias al girar continuo del esférico elemento o, mejor dicho, por la saturación mediática, Gimnasia aprovechó la situación para hacer lo contrario, movilizar a todo el mundo, comprometer con su esfuerzo al pueblo (perdón, ahora es políticamente correcto decir gente) en pos de conseguir recursos y continuar esta aventura... «Un beso en la boca te da la vida», diría Víctor Hugo.

Se entiende que la gente busca aferrarse a cualquier tabla de evasión para no pensar en la crisis, en la economía, en Cavallo, en De la Rúa, en Menem y su Polola, pero cuesta aceptarlo. El Lobo los (nos) corrió con la misma medicina.

Aunque fuera sólo por eso, nomás, gracias Gimnasia.

PD: Para idiotizarme prefiero y recomiendo el ‘Gran Hermano’.

 

 

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