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Y fue “una noche de rockeros”, nomás

No fue solamente la presentación de un libro que habla de cómo se construyó el rock uruguayense. Fue mucho más que eso, fue el reencuentro con su historia viva. Las nuevas generaciones ya no tendrán excusas para no saber quiénes fueron: ahora están inmortalizados en un libro, sólo hay que buscarlos en “Una de rockeros”. Anoche fue la posibilidad de escuchar y ver a un par de bandas que son parte de esa leyenda.

 

Por  JORGE RUBÉN DÍAZ Y AMÉRICO SCHVARTZMAN

Fotos: MARIO ROVINA y CLARA CHAUVÍN

 

La cita era a las 20.30 del domingo 2 de diciembre pero cuando el auditorio municipal “Carlos María Scelzi” abrió sus puertas a las 20.15 ya una cola de gente esperaba ansiosa para tener su lugar de privilegio. No era para menos: la causa era la presentación del libro de investigación y recopilación de Jorge Gaspar Villanova, editado por la Cooperativa El Miércoles con el apoyo de la Municipalidad de Concepción del Uruguay.

Es que la preesentación incluía en su menú la actuación de una de las bandas emblemáticas que dejaron su marca a fuego en el rock de La Histórica: Tragaldabas. Y de cierre ni más ni menos que uno de los pioneros del rock argentino, o nacional o como lo quieran llamar: Claudio Gabis, uno de los fundadores de Manal tocando junto a La Mafia del Blues.

La composición del repleto auditorio fue heterogénea en edades, los puentes generacionales eran evidentes. Más de uno de los mencionados en el libro no quiso faltar, y no solos: amigos, familiares directos y no tan directos, curiosos, interesados o sólo a los que les importa la música, en fin: todes estuvieron.

Tragaldabas demostró más de dos décadas después, por qué es –merecidamente– leyenda.

No es habitual que un espectáculo de esta naturaleza convoque tanta gente un domingo de noche en víspera de una jornada laborable, por eso a medida que el show avanzaba algunos de los espectadores se daban por satisfechos y empezaban su retirada, pero su lugar era ocupado por otros que ingresaban para ser parte de una noche inolvidable.

La actividad organizada por El Rebaño Producciones, la Cooperativa El Miércoles y la UEMI no dejó detalles librados al azar. La presentación estuvo a cargo de Martín Bianchi, quien forma parte del equipo editoral y tuvo a su cargo el diseño de la portada. Con Jorge Villanova mantuvo una entrevista (mitad preparada y mitad improvisada), con mucho humor. En ese breve diálogo el autor –que fue ovacionado por el público que desbordó el Auditorio Scelzi, ¡casi como un rockstar!– contó cómo surgió, se desarrolló y qué espera de su obra. ¿Quiere saber cómo? ¿quiénes están allí? En el libro está toda la info, completita, a su disposición. Cómprelo en su librería amiga. No se demore, mire que se agota.

 

LLEGÓ “LA HORA DE LOBOS”

Alrededor de las 21.15 las puertas del Auditorio se cerraron: no entraba un alfiler más. En ese momento Tragaldabas se desplegó en el escenario y empezó el momento de las vibraciones. Tal como lo dijo su líder, “ésta es una formación intermedia de la banda”, en referencia a que fueron varios los integrantes que la compusieron en los años de actividad.

Alejandro Ramos (voz y guitarra principal), Horacio González (segunda guitarra), Esteban Tucho Clérici (batería), Manolo Velazco (bajo), y Mauro Villarruel (en armónica) y los vientos de Armando Toto Riquelme como invitados, conmovieron con su fuerza. La energía y emociones estallaron en el público que acompañó los temas, todos de composición propia. Trajeron a la memoria o fueron inéditas para los que lo vieron por primera vez letras y estribillos por ejemplo de Talismán:

“Quiero sentirte, quiero rendirme a vos

no quiero irme, sólo tengo tu amor.

Quiero ser libre, quiero tu corazón

no quiero mate, sólo quiero tu amor”.

Además interpretaron: Blueswing, Resacas, Viejo perro solo, Ruta puta, Aquella magia, Lusera y noches de lluvia, Blues de la casa azul, Toco Blues, y siguieron con:

Hora de lobos, mi hora llegó

haré brillar la luna en mis ojos hasta el sol.

Incendiaré la ruta corriendo hacia el sur

yo quiero esos lugares donde haya poca luz.

Abrazado a la madera sólo quiero tomar

cerveza negra y mujeres de blues.

 

Al tocar Ruta puta Alejandro Ramos no quiso olvidarse de “un hermano como Flavio Bellingeri”, bajista y uno de los fundadores de la banda que perdió la vida en la Navidad de 1992 en un accidente automovilístico.

Cerraron, tras la insistencia del público con el típico “una más” con Bulevar Yrigoyen, ese maravilloso blues en el que quien lo escucha siente que va recorriendo la ciudad:

Un camión

rompiendo asfalto hacia el puerto

La estación

ya va quedando vacía

Un galpón

locomotora sin vida

Un adiós

intoxicando las vías

Tragaldabas, esa banda legendaria uruguayense, demostró más de dos décadas después, por qué es –merecidamente– leyenda. La energía que desplegó desde el escenario fue recogida y agigantada por el público, que los ovacionó en indiscutido reconocimiento. Y nos animamos a aventurar que desde anoche, con varias decenas de personas que la vieron por primera vez, la leyenda de Tragaldabas no hará otra cosa que seguir creciendo.

SI DE HISTORIA SE TRATA, GABIS LA ESCRIBIÓ

Entre el público que desbordó el auditorio (ocupando no solo todas las butacas sino también escaleras e incluso de parados en la escalinata de acceso) se pudo ver a muchos de los protagonistas de esta historia. Sería injusto e inagotable reseñar las presencias, pero sí hay que decir que el orgullo y la alegría que mostraban fue indescriptible. También estaban autoridades municipales, entre ellas el propio intendente José Eduardo Lauritto, que disfrutó (¡de parado!) de la mayor parte del espectáculo.

Entre el público que desbordó el Auditorio se pudo ver a muchos de los protagonistas de esta historia.

Tras un descanso de 10 minutos, la energía volvió el escenario de la mano de una leyenda viva, Claudio Gabis. Este prestigioso músico, hijo de entrerrianos, que reside desde 1989 en España, pero que habitualmente vuelve al país. Entre Ríos es una tierra especial para uno de los fundadores del mítico trio Manal, principalmente Villa Domínguez (departamento Villaguay), localidad que visitaba a menudo porque sus abuelos vivían allí. Y sus vínculos con La Histórica no están al margen ya que según él mismo contó, entre tema y tema, “una de las aulas de Ciencias Económicas de la UCU lleva el nombre de mi papá”.

Gabis, encargado de escribir el prólogo de Una de rockeros subió junto a la banda La Mafia del Blues, integrada por Tucho Clérici en batería y voz principal, con una cada vez más reconocida trayectoria en el movimiento de rock y blues provincial. Eduardo y Yamil Taleb (padre e hijo) en bajo y teclados, más Sebastián Castaño en guitarra y voz, y Mauro Villarruel como invitado en armónica, completaron la formación.

¿Cómo se puede explicar en palabras lo que transmitió Gabis? El talento se percibe pero no se explica, es injusto calificarlo en una crónica, es demasiado subjetivo. Desistimos, al menos esta vez.

Sólo para la reseña contamos que la mayoría de las canciones fueron de Manal y algunas de La Pesada del Rock And Roll, ambas bandas que Gabis integró. Y entre ellas el público disfrutó de Una casa con diez pinos, Rock de la mujer perdida, Avellaneda blues; Blues de un domingo lluvioso y Bajando a Buenos Aires.

La presentación de Gabis y la Mafia fue también como una pequeña clase de rock nacional: en la selección de canciones el músico aprovecha para contar en breves trazos la historia del rock que vivió en carne propia, con humor y dulzura, y por qué no señalarlo, con algun toque anacrónico que requiere entender cómo era ser rockero en aquellos años, como cuando señala que para quienes los rechazaban en esa época “éramos todos melenudos putos y drogadictos”.

Gabis, del mítico trio Manal, calificó al libro de Villanova como un “extraordinario aporte antropológico a la cultura de Entre Ríos”.

En el medio, Gabis enalteció a los músicos que lo acompañaban, diciendo: “Acá, señoras y señores, están algunos de los mejores músicos de rock y blues de este país”. Y recuperó reflexiones que incorporó en el prólogo del libro del Gringo Villanova y afirma, tajante: “En Entre Ríos y de gira, entendimos que el rock no había nacido exclusivamente en Buenos Aires, y mucho menos en La Cueva, sino que había surgido al mismo tiempo en todas partes”. Por eso también su superlativa valoración del libro, al que calificó de “extraordinario aporte antropológico a la cultura de Entre Rios”, para abrazarse luego “con mi querido amigo Jorge Villanova”.

Por supuesto que para el gran final (ya pasada la medianoche) no podía faltar Jugo de tomate, con el resto de Tragaldabas, y los vientos, para delirio de los presentes que no dudaron en tararear:

La tierra que te da la vida,

da un tiempo para decidir;

eligiendo inteligentemente,

todo el mundo podrá ser feliz

Jugo  de tomate frío,

en las venas deberás tener.

Video Valentin Bisogni

 

El cierre, cuando nadie (empezando por Gabis) quería bajar del escenario, fue con Quiero que vuelvan los trenes, escrito hace apenas un año, donde el gran Claudio Gabis convoca a resaltar la importancia socio-cultural de los trenes para nuestro país.

 

Quiero que vuelvan los trenes,

y no se vayan nunca más.

Quiero que crucen los campos,

los pueblos y la ciudad

Ya era lunes cuando el Lado A de Una de rockeros terminó de ser presentado en sociedad. El Lado B ya empezaba a ser deseado.

 

Reviví “Una Noche de Rockeros” con las fotos de Clara Chauvín y Mario Rovina, hace click sobre las mismas para disfrutarlas como se debe…

click en las imágenes para ampliar

 

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